BIENVENIDOS A MI BLOG

Gracias por compartir conmigo el arte de sumergirse en mundos inolvidables. Si continuais conmigo viviréis muchísimas aventuras que no olvidaréis. todo lo que aquí escribo lo hago pensando en mis niños y no tan niños, los posibles lectores de mis historias. Espero que disfrutéis de Asiúl y sus amigos.

jueves, 1 de noviembre de 2012

EL HADA



Desde pequeña le habían dicho siempre que las hadas y los duendes no existían. Pero ella sentía algo a su alrededor que la acompañaba. Era extraño que las cosas siempre le pasaban a los demás. Ella, por el contrario, siempre encontraba lo perdido, siempre se libraba de las malas situaciones, siempre resolvía sus problemas antes de que estos cambiaran el rumbo de su existencia. Si, debía haber algo. Algunas personas lo llaman Dios y es posible que fuera Él quien siempre estaba allí. Sin embargo algo le decía que Él tenía cosas más importantes que hacer que consentir a una sola personita de este amplio mundo. En el fondo ella creía que su hada, ese hada que la protege continuamente y que vive única y exclusivamente para hacerla feliz, construye círculos mágicos en los que ella se mueve y donde todo siempre SALE BIEN. No la abandones.

martes, 23 de octubre de 2012

RETO 2 HALLOWEEN


MINIRELATO PARA EL RETO 2 de  ACOMPAÑAME



El libro

Decidimos cuatro amigos y yo pasar la noche de Halloween en una cabaña rodeada de nieve y montañas a menos de dos horas del pueblo. Al llegar, el aspecto de la casita no se parecía en nada a lo que vimos por internet. La puerta estaba abierta. Entramos. Cruzamos un pasillo largo y nuestras miradas se centraron en una puerta vieja, destartalada. Crujía. Al fondo una biblioteca empolvada. Comenzamos a inspeccionar la sala. Me atrajo la mirada un libro en particular. Mire el título: "Shhhh".
- Menudo título -pensé.
Me dispuse a abrirlo y gotas de sangre cayeron al suelo. Pronto se formó un charco. Mirė el libro, las hojas en blanco. Mirė a mis amigos, no estaban. Volví a las hojas en blanco, un nombre: Luisa. Mi nombre. Pasė la página, mi imagen. De pronto cerré el libro y todo desapareció. Me quede con el libro en la mano...


Espero que os guste y cómo no, vuestras palabras, que tanto ayudan.


Besitos y FELIZ HALLOWEEN


miércoles, 14 de diciembre de 2011

UN REGALO DE NAVIDAD

abeto
En una pequeña ciudad había una sola tienda que vendía árboles de Navidad. Allí se podían encontrar árboles de todos los tamaños, formas y colores.
El dueño de la tienda había organizado un concurso para premiar al arbolito más bonito y mejor decorado del año y lo mejor de todo es que sería el mismo San Nicolás quien iba a entregar el premio el día de Navidad.
Todos los niños de la ciudad querían ser premiados por Santa y acudieron a la tienda a comprar su arbolito para decorarlo y poder concursar.
Por su parte, los arbolitos se emocionaban mucho al ver a los niños y decididos a ser el elegido, les gritaban:¡A mí... a mí... mírame a mí¡ Cada vez que entraba un niño a la tienda era igual, los arbolitos comenzaban a esforzarse por llamar la atención y lograr ser escogidos.
¡A mí que soy grande!... ¡no, no a mí que soy gordito!... o ¡a mí que soy de chocolate!... o ¡a mí que puedo hablar!. Se oía en toda la tienda. Pasando los días, la tienda se fue quedando sin arbolitos y sólo se escuchaba la voz de un arbolito que decía: A mí, a mí... que soy el más chiquito.

A la tienda llegó, casi en vísperas de Navidad, una pareja muy elegante que quería comprar un arbolito.
El dueño de la tienda les informó que el único árbol de Navidad que le quedaba era uno muy pequeñito. Sin importarles el tamaño, la pareja decidió llevárselo.
El arbolito pequeño se alegró mucho pues, al fin, alguien lo iba a poder decorar para Navidad y podría participar en el concurso.
Al llegar a la casa donde vivía la pareja, el arbolito se sorprendió: ¿Cómo siendo tan pequeño, podré lucir ante tanta belleza y majestuosidad?.
Una vez que la pareja entra a la casa, comenzaron a llamar a la hija: ¡Regina!... ven... ¡hija!... te tenemos una sorpresa. El arbolito escuchó unas rápidas pisadas provenientes del piso de arriba.
Su corazoncito empezó a latir con fuerza. Estaba dichoso de poder hacer feliz a una linda niñita.
Al bajar la niña, el pequeño arbolito, se impresionó de la reacción de ésta: - ¡Esto es mi arbolito!... Yo quería un árbol grande, frondoso, enorme hasta el cielo para decorarlo con miles de luces y esferas. ¿Cómo voy a ganar el concurso con este arbolito enano? Dijo la niña entre llantos.
- Regina, era el único arbolito que quedaba en la tienda, le explicó su padre.

- ¡No lo quiero!...es horrendo... ¡no lo quiero!, gritaba furiosa la niña.
Los padres, desilusionados, tomaron al pequeño arbolito y lo llevaron de regreso a la tienda. El arbolito estaba triste porque la niña no lo había querido pero tenía la esperanza de que alguien vendría a por él y podrían decorarlo a tiempo para la Navidad. Unas horas más tarde, se escuchó que abrían la puerta de la tienda.
¡A mí... a mí... que soy el más chiquito. Gritaba el arbolito lleno de felicidad. Era una pareja robusta, de grandes cachetes colorados y manos enormes. El señor de la tienda les informó que el único árbol que le quedaba era aquel pequeñito de la ventana. La pareja tomó al arbolito y sin darle importancia a lo del tamaño, se marchó con él.
Cuando llegaron a casa, el arbolito vio como salían a su encuentro dos niños gordos que gritaban: ¿Lo encontraste papi?... ¿Es cómo te lo pedimos mami?
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Al bajar los padres del coche, los niños Daniel y Oiver, se le fueron encima al pequeño arbolito. Comenzaron a abrazarlo con mucho cuidado, trataron de colocar en perfecto estado todos los adornos que el precioso y delicado arbolito sujetaba fírmemente de sus tiernas ramitas y enderezaron todo cuanto pudieran su cuerpecito para que luciera hermoso.
Ambos hermanos se miraron fíjamente a los ojos. En ellos sólo cabía júbilo y felicidad. Haciendo un mismo gesto, Daniel y Óliver se agacharon, cogieron al pequeño arbolito por el macetero que lo sostenñía y lo fueron a colocar al lado de una ventana totalmente adornada con relucientes adornos navideños. El pequeño arbolito, casi ni podía respirar, al darse cuenta de que a su lado, luciendo de forma magestuosa, un enorme, gordo y decorado árbol daba un brillo único a la presencia del salón.
- Querido arbolito - comenzó  a decirle Óliver. ¿Te gusta nuestro gran árbol de Navidad? ¿Has visto lo grande y precioso que es? Pues cuando llegó a nuestra casa no era más grande que tú, ni tenía más hojas que tú, ni era más gordo,... Hemos sido nosotros los que lo hemos hecho crecer con nuestro cariño, cuidado y mimo año tras año. No crecerás mañana, ni el año que viene, pero tu corazón es grande, limpio y único como el de nuestro gran árbol. Un día tú serás como él.
- Ese es el poder del amor y el cariño que una familia ofrece a todos los que la rodean - continuó diciendo Daniel. - Te querremos mucho. No importa lo pequeño que seas ahora, serás grande cuando te llenes de amor.


Final del cuento escrito por:  Luisa García Martinez
Principio de la historia por:  Amarilis Irigoyen

miércoles, 16 de noviembre de 2011

EL ANGEL DE LOS NIÑOS


EL ANGEL DE LOS NIÑOS

Cuenta una leyenda que a un angelito angel6.gifque estaba en el cielo, le tocó su turno de nacer como niño y le dijo un día a Dios:
 
- Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra. ¿Pero, cómo vivir? tan pequeño e indefenso como soy. 
- Entre muchos ángeles escogí uno para ti, que te está esperando y que te cuidará.
 
- Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz.
- Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.
 
- ¿Y cómo entender lo que la gente me hable, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?
- Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y con cariño te enseñará a hablar.
 
- ¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?
- Tu ángel te juntará las manitas te enseñará a orar y podrás hablarme.
 
- He oído que en la tierra hay hombres malos. ¿Quién me defenderá?
- Tu ángel te defenderá más aún a costa de su propia vida.
 
- Pero estaré siempre triste porque no te veré más Señor.
- Tu ángel te hablará siempre de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado.
En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo pero ya se oían voces terrestres, y el niño presuroso repetía con lágrimas en sus ojitos sollozando...34bb.gif
 
-¡Dios mío, si ya me voy dime su nombre!. ¿Cómo se llama mi ángel?
- Su nombre no importa, t30fee.gifu le dirás: mamá.

lunes, 14 de noviembre de 2011

CUENTOS PARA TRABAJAR LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS


El niño Que tenía Dos Ojos


Entre anoche y esta mañana, existió un planeta que era muy parecido a la Tierra. Sus habitantes solo se diferenciaban de los terrestres en que no tenían más que un ojo. Claro que era un ojo maravilloso con el que se podía ver en la oscuridad, y a muchísimos kilómetros de distancia, y a través de las paredes...
   Con aquel ojo se podían ver los astros como a través de un telescopio y a los microbios como a través de un microscopio...
   Si embargo, en aquel planeta las Mamás tenían los niños igual que las Mamás de la Tierra tienen los suyos.
   Un día nació un niño con un defecto físico muy extraño: tenía dos ojos. Sus padres se pusieron muy tristes. No tardaron mucho en consolarse; al fin y al cabo era un niño muy alegre...y, además, les parecía guapo... Estaban cada día más contentos con él. Le cuidaban muchísimo.
   Le llevaron a muchos médicos...pero su caso era incurable. Los médicos no sabía que hacer.
   El niño fue creciendo y sus problemas eran cada día mayores: necesitaba luz por las noches para no tropezar en la oscuridad.
   Poco a poco el niño que tenía dos ojos se iba retrasando en sus estudios; sus profesores le dedicaban una atención cada vez más especial... Necesitaba ayuda constantemente.
   Aquel niño pensaba ya que no iba a servir para nada cuando fuera mayor...
   Hasta que un día descubrió que él veía algo que los demás no podían ver... En seguida fue a contarles a sus padres cómo veía él las cosas... Sus padres se quedaron maravillados... En la escuela sus historias encantaban a sus compañeros. Todos querían oír lo que decía sobre los colores de las cosas. Era emocionante escuchar al chico de los dos ojos. Y al cabo del tiempo era ya tan famoso que a nadie le importaba su defecto físico. Incluso llegó a no importarle a él mismo. Porque, aunque había muchas cosas que no podía hacer, no era, ni mucho menos, una persona inútil.
   Llegó a ser uno de los habitantes más admirados de todo su planeta. Y cuando nació su primer hijo, todo el mundo reconoció que era muy guapo. Además, era como los demás niños: tenía un solo ojo.
                                                                                               Idea y texto: J.L. Sánchez y M.A. Pacheco. Este cuento forma parte de la serie Los Derechos del niño, cuentos dedicados a ilustrar los principios del  decálogo de los Derechos del niño proclamados por la ONU